jueves, 24 de marzo de 2011

NAVIDAD...cercanía, rebeldía, AMOR ELOCUENTE, Dios que se hace ser humano para que el Ser Humano sea Dios...NAVIDAD=HUMANIDAD

NAVIDAD...cercanía, rebeldía, AMOR ELOCUENTE, Dios que se hace ser humano para que el Ser Humano sea Dios...NAVIDAD=HUMANIDAD.

En la navidad celebramos uno de los acontecimientos más importantes para la humanidad. Se trata del gesto de amor y misericordia más grande y maravilloso que ha existido. De esta manera todos hemos sido bendecidos con el regalo del amor de Dios, nuestro Padre, un amor que se ha hecho cercano, sensible, asequible para todos los hombres y mujeres del planeta. Permítanme explicarme.

            Desde siempre nuestro Padre, Dios del amor, ha querido manifestarnos todo el cariño que siente por cada uno de nosotros y ciertamente se ha servido de los más increíbles medios para comunicarnos su ternura. Pero nosotros no lo hemos comprendido al menos no en su totalidad. Por eso Dios tuvo la genialidad de hacerse comprender de mejor manera, de forma que nosotros podamos entender. Es como que nosotros quisiéramos comunicarnos con un gorrión que está lastimado para decirle que no tenga miedo, que nosotros lo podemos curar de sus heridas para que vuelva a volar. Pero el gorrión no entiende nuestro lenguaje, porque no es como nosotros o nosotros no somos como él. El gorrión no sabe que queremos ayudar, su instinto le dice que e vamos a hacer daño. ¡Que no diéramos por ser un gorrión para hablar su mismo lenguaje y así poder ayudarlo! Y cómo nos gustaría verlo volar nuevamente para luego preguntarle que se siente elevarse en el aire y en la libertad de los cielos.

            Pues esto mismo es lo que hizo Dios, se hizo hombre para comunicarnos el inmenso amor que nos tiene. Esto es lo que celebramos en navidad, el amor de Dios que se hizo humano hace más de 2000 años. Es el mismo Dios que decidió ser como nosotros para traernos la buena noticia de que nos ama con el corazón de un Padre, con un amor que se derrama en cada uno de nuestros corazones.
            Por eso este es un tiempo de alegría, de gozo y algarabía. Si comprendemos todo lo que significa este gesto de amor deberíamos estar saltando de la dicha de saber que hay alguien que nos ama hasta la locura. No nos queda más que sentirnos agradecidos con nuestro Padre, el Dios de nuestros corazones, por tanta ternura, por tanta misericordia, por esta hazaña de amor. Esta es la mejor respuesta que podemos dar, es el único regalo, eso y el compromiso de amar a nuestros Hermanos de la misma forma que él nos ama. Sí, este es el mejor regalo que le podemos brindar, porque aunque sea su cumpleaños, Él prefiere que nuestros presentes se los llevemos a los que más necesitan.

            Él prefiere que nos compadezcamos con los que sufren, que pongamos el corazón en la miseria de nuestro prójimo, que salgamos de nuestro orgullo y egoísmo para  entregar nuestras vidas como ofrenda de amor a los demás. Así será a Él mismo a quien amemos porque está en cada uno de nosotros, pero de manera más especial en quien más necesita. Esta será nuestra mejor manera de vivir esta fiesta que es un tiempo de generosidad y de compartir en el amor que sentimos en Jesús, Hermano nuestro.

            Es una oportunidad, también, para reconocer todas las bondades, las gentilezas de Dios a lo largo de nuestra vida. Reconocer y descubrir su presencia en todos los momentos importantes o no, convencerse que él ha estado y estará siempre con nosotros. Percatarnos que todo lo que consideramos alguna vez casualidad realmente  fue y será la voluntad de nuestro Padre celestial. Porque la casualidad no existe, lo que existe es el amor de Dios que va guiando nuestras vidas, lo que existe es su designio bondadoso que busca lo mejor para nosotros. Y solo queda agradecerle nuevamente por cómo ha conducido nuestras vidas. Agradecerle por los momentos de alegría, de felicidad, pero agradecerle con más entusiasmo por los momentos difíciles porque son los que más nos han hecho crecer. Es necesario que hagamos de estos sentimientos una convicción en nuestras vidas para vivirlos con mayor espontaneidad y ser testimonio del amor de Dios en nuestro mundo, comunidad educativa, hogar.

Así quisiera alentar a todos a luchar por sus sueños, por los más importantes y significativos. Animar especialmente a los que próximamente tendrán que tomar decisiones importantes en sus vidas, para que asuman con valentía su deseo de ser felices en lo que más anhelen, en la vocación a la que se sientan llamados. Tengan la esperanza de que Dios los apoyara hasta el final, porque Dios nos ama tanto que podría decir que ama lo que nosotros amamos, quiere lo que nosotros queramos y nos lleve a la felicidad. Espero que así sea y sepan que estaré orando por ello. Este es un mensaje de ánimo para todos, aun para los que tal vez no creen en Dios, porque a la final eso no importa mucho, lo que importa es que él cree en nosotros.

"Un mandamiento nuevo os doy, ámense los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que él que da la vida por sus amigos" Jn 15, 12-13

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario