jueves, 24 de marzo de 2011

DACRIMAS: LENGUAJE DEL CORAZÓN

Cuando una lágrima se derrama sobre la mejilla de una persona comprendemos que quiere expresar lo que hay en su interior y la mayoría de las veces sabemos cómo se siente. Sin embargo, en ocasiones nos equivocamos ya que creemos que son lágrimas de tristeza y corremos a consolarlos pero luego nos damos cuenta que su sentimiento es otro. Lo cierto es que algo está pasando, es una situación que las palabras no pueden expresar en el momento, que no son suficientes los sonidos. Por ello las lágrimas son la mejor forma de comunicar lo que en el corazón se desborda y quiere salir. Imagínate que tu corazón es una vasija de barro que está llena de agua, pues cada gota es un sentimiento, una emoción, un anhelo, una pasión, y a esas gotas del corazón las conocemos con el nombre de lágrimas. En otras palabras las lágrimas son cristales, cristales llenos de sentimientos guardados en un cofre llamado corazón. Con seguridad se trata de algo que afecta sensiblemente y que es el principio de un proceso de transformación de la que una lagrima es su mejor pintura.

Las lágrimas son necesarias y de eso podemos estar convencidos, son inevitables y espontaneas tanto que a veces no quisiéramos que sea así porque pueden expresar lo que no deseábamos expresar por falta de valentía o por consideración con alguien más. Pero que se le puede hacer lo no se dice o se trata de callar se imprime con el cuerpo y más aun con las lagrimas que son susurros y en ocasiones gritos de nuestro corazón. Esto hace de las lágrimas un acto de renovación, de desahogo, de purificación y liberación. Nos ayudan a cambiar nuestra visión del mundo aunque en un primer momento todo se nuble luego llegará la claridad.

Hoy me dio por escribir sobre lágrimas porque mi corazón así lo demandaba, por el momento por el que estoy pasando, un periodo lleno de varios sentimientos que me han afectado profundamente. Ventajosamente no le tengo miedo a llorar, tal vez sea la mejor forma de ser humano, de ser yo y volver a ser yo. No se trata de pasarse la vida llorando  sino de apreciar aquellos momentos en los que es esencial derramar lagrimas. También porque en mi vida son muy significativas las lágrimas, porque me han marcado y me han enseñado mucho sobre mí mismo y sobre los demás: Lagrimas de Cielo, de oración, de humanidad, lágrimas de felicidad, de ternura, de compasión, de alegría, de amor…pero también de tristeza, de frustración, de coraje, de incomprensión, de indignación, de injusticia, de dolor. Una lágrima es involuntaria y aquel que la vea con los ojos de nuestro querido amigo Principito sabrá de qué está hecha. Hasta aquí mi reflexión, lo que sigue está tomado de otra persona que en su blog a motivado con su poesía mis palabras cargadas de sinceridad y corazón.

Gritos al Silencio por Claudia
Una lágrima puede significar una puerta que se abre hacia una nueva vida, es reconocer que se ha perdido y que de aquí en adelante hay que marchar con lo que hay, con lo que realmente tenemos. Una lágrima puede significar el adiós no tan deseado, pero con el tiempo entendido, Hoy es un adiós, enormemente agradecido porque cuando el corazón llora por lo que ha perdido, el espíritu ríe por lo que ha encontrado. Una lágrima puede significar el abandono de una tarea diaria, el decir basta a la rutina. Esa es una lágrima saludable. Una lágrima puede ser una palabra mal entendida, una palabra fuerte o una mala palabra en un mal momento. Una lágrima puede ser un silencio no esperado, una mirada hosca o una desinteresada. Una lágrima puede significar una descarga de tensiones, una emoción muchas veces callada, un alivio. Una lágrima puede ayudar no sentirse tan mal, a reconocer que somos débiles, que no podemos con todo. Una lágrima puede significar el Fin a una etapa, el adiós a ciertas personas, el recuerdo de ciertas palabras; pero también puede significar el comienzo de una nueva vida. Muchas veces, una lágrima significa una liberación, una descarga del corazón. Llora mientras puedas, llora con quién puedas. Si lo sientes, hazlo. Y como dice Moria: "Si querés llorar, llorá" porque hace muy bien.

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