martes, 24 de septiembre de 2019

Los pequeños detalles, hacen bonitas historias

Los pequeños detalles, hacen bonitas historias. Me parece la forma más bonita de empezar y mantener una relación, en la magia de las simples cosas, con detallitos, constantes, con paciencia y perseverancia. Una palabra, un gesto, un poema, una canción, un mensaje, compañía, conversaciones, regalos, postres, salidas, viajes, cocinar juntos, apoyarse mutuamente, preocupación y cuidado. A pesar de todas las experiencias difíciles que he vivido sigo creyendo en el amor, en ese amor sano que se construye poco a poco, en la cotidianidad y en la espontaneidad. Es común escuchar que después de una ruptura dolorosa, las personas dejan de creer en el amor, evitan las relaciones o se vuelven frías en sus futuras relaciones por miedo a ser nuevamente heridas. Sin embargo creo que es cuestión de autoestima, madurez, y decisión, de parte de quiénes se arriesgan a volver a intentarlo sin cambiar su forma de amar y confían en que serán correspondidos. Puede ser que la persona que les hizo daño no merecía el amor y cuidado que le dieron. Aunque ellos crean que es al contrario, "cuando alguien te deja es porque cree que se merece algo mejor que tú". No obstante, estoy convencido que lo más importante, para lograr una relación sólida, es el amor que tenemos por nosotros mismos. Porque como lo dice Jean Anouihl “El amor es, sobre todo, un regalo propio”. Con autoestima y conocimiento de quién eres y lo que vales, no aceptas en tu vida personas que no te valoren. Después de todo tú les dices a las personas cómo quieres que te traten. Lo busques o no, las personas que preferirás en tu entorno son aquellas que te complementen, que te hagan sentir a gusto, que disfruten de tu felicidad y compartan la suya. La felicidad no debe ser atribuida a otra persona, no podemos dejar toda esa responsabilidad en manos de alguien más, porque puede fallarnos. Por el contrario, cuando nuestra felicidad depende de nosotros mismos nadie puede quitárnosla o disminuirla. Por ello, me parece que las relaciones de parejas jóvenes fracasan cuando no hay autoestima, sinceridad y equilibrio. Para muchas personas la autoestima va ligada también con el desarrollo personal, con lograr los sueños personales, como terminar una carrera, viajar, tener un trabajo o profesión que les apasiona y con la que pueden ser independientes. Cuando uno de los dos o los dos no se sienten satisfechos consigo mismo tampoco se sentirán satisfechos con nada ni con nadie. El amor hace posible la paradoja de que dos puedan ser uno sin dejar de ser dos. En este punto es necesaria la sinceridad con uno mismo y con la otra persona, para poder aclarar cuáles son las verdaderas intenciones de unirte en pareja. Entiendo que lo más sano es cuando ambos desean conocerse, respetarse, cuidarse, confiar, entregarse, en fin amar por completo sin reservas pero con equilibrio. Cuando una de las dos personas da mucho a la relación inclina sin darse cuenta la balanza de la relación, haciendo muy complicado a la otra persona llegar a ese nivel. He ahí la importancia del equilibrio en la relación, en lo que dan, en lo que hacen por el otro. Por lo tanto creo en el amor detallista que se construye día a día, en dónde las dos personas se interesan, pero que esencialmente tiene como base el amor propio de ambos, que les hace crecer como persona y que edifica a la pareja. El amor es esa aventura de conocerte a ti mismo y a tu pareja cada día, en los pequeños detalles, reinventando lo que la relación es y significa.